Possiblement
aquesta nit
naixerà un nen a Betlem.
I fora farà fred...
I no gaire lluny
se sentiran bombes
d’alguna guerra.
I no gaire lluny
algú haurà de robar
perquè té gana
mentre en moltes llars
en acabar la nit
es llençarà menjar...
I no gaire lluny,
una estrella brillarà,
potser, més que totes les altres
i guiarà els que busquen
la innocència del nadó
cap a una espurna
de la seva pròpia mirada.
I retrobaran aquell nen,
tant semblant
al que aquesta nit,
freda,
naixerà a Betlem.
dimarts, 16 de desembre del 2008
dijous, 16 d’octubre del 2008
Tardor
Aquest estiu que mai s'acaba
respira lluny de casa.
Vermell i més vermell,
xafogor en la mirada.
Tinc els muscles cansats fins les entranyes!
Demà, potser, la pluja
esborri la sal amarga i
netegi els camins
que em porten a retrobar-me.
respira lluny de casa.
Vermell i més vermell,
xafogor en la mirada.
Tinc els muscles cansats fins les entranyes!
Demà, potser, la pluja
esborri la sal amarga i
netegi els camins
que em porten a retrobar-me.
dissabte, 5 de juliol del 2008
Fragmentos
Mi alma es un sol oscuro, silencioso,
tan triste, que sólo encuentra sapos dulces
en su nevera, mientras la luna
despierta jazmines en los caminos.
Tan triste que por las mañanas,
atrapa mármoles de una espinosa melodía,
borracha de tristeza.
Mi alma es el tejado de un volcán
que, cómo un payaso, añora la lluvia
de las montañas
en el claroscuro verde del corazón...
Juega a solas como un niño travieso
deseoso de caramelos.
Y siempre espera que el tren del nuevo día
le traiga cabalgatas de rosas
galopando entre las nubes.
tan triste, que sólo encuentra sapos dulces
en su nevera, mientras la luna
despierta jazmines en los caminos.
Tan triste que por las mañanas,
atrapa mármoles de una espinosa melodía,
borracha de tristeza.
Mi alma es el tejado de un volcán
que, cómo un payaso, añora la lluvia
de las montañas
en el claroscuro verde del corazón...
Juega a solas como un niño travieso
deseoso de caramelos.
Y siempre espera que el tren del nuevo día
le traiga cabalgatas de rosas
galopando entre las nubes.
dilluns, 21 d’abril del 2008
dimarts, 18 de març del 2008
Cinco días sin sol
Camino, vagabunda,
hacia una puerta cerrada.
El silencio se amontona
entre mis juicios
y la lluvia que cae sin cesar.
Lluvia lenta.
El aire se llena
de mil estrellas brillantes.
Lluvia gris.
Las hojas secas que habitan en mí,
tiemblan un instante
y caen al suelo.
Lluvia silenciosa,
busco en mis raíces
algo que me de sentido
y descubro
cuan profundas se hunden en la tierra,
ajenas a mis pensamientos,
savias de sabia
antiguas en la mirada.
Y amanece de nuevo….
Y me visto con los colores de la mañana,
salvaje y fresca,
mientras bailo mi música de raíz y agua.
Por Maribel Guerrero,
hacia una puerta cerrada.
El silencio se amontona
entre mis juicios
y la lluvia que cae sin cesar.
Lluvia lenta.
El aire se llena
de mil estrellas brillantes.
Lluvia gris.
Las hojas secas que habitan en mí,
tiemblan un instante
y caen al suelo.
Lluvia silenciosa,
busco en mis raíces
algo que me de sentido
y descubro
cuan profundas se hunden en la tierra,
ajenas a mis pensamientos,
savias de sabia
antiguas en la mirada.
Y amanece de nuevo….
Y me visto con los colores de la mañana,
salvaje y fresca,
mientras bailo mi música de raíz y agua.
Por Maribel Guerrero,
dimarts, 19 de febrer del 2008
dijous, 14 de febrer del 2008
COINCIDENCIAS
Cuando el aroma de una idea
sobrevuela los tejados y atraviesa las puertas.
Se cruzan las miradas
y el silencio habla
sobrevuela los tejados y atraviesa las puertas.
Se cruzan las miradas
y el silencio habla
Cuando llegamos al final del camino
y no sabemos si volver atrás.
Y justo a la izquierda de la vereda
aparece el puente que nos permite llegar al otro lado.
Cuando los puentes tienen rostro
y textura de piel
y su tacto nos acerca
a nosotros mismos.
Cuando te miro y
tu me miras.
Y mis sueños dejan de ser de terciopelo
y cobran vida
Cuando acaricio la mañana
y el camino hacia la noche
no es seco, ni arduo, ni estéril.
Cuando en este breve momento
nos encontramos
sabiendo que quizás
no haya un mañana.
Por: Maribel Guerrero,
dimecres, 6 de febrer del 2008
Aprender
Hoy dibujé mis sueños en una hoja de papel.
Saberlos me acerca más a ellos
y al largo camino que hay que recorrer,
en silencio, en soledad…
Esculpir la piedra, lentamente,
con la certeza de que
el verdadero tesoro
no es la obra creada
sino lo que supe de mí
mientras la amasaba.
Mis manos llenas de barro
acarician el rostro que veo en el espejo,
los dedos vuelan como mariposas
y dibujan la textura de las cicatrices
ocultas tras la sonrisa presente.
Saberlos me acerca más a ellos
y al largo camino que hay que recorrer,
en silencio, en soledad…
Esculpir la piedra, lentamente,
con la certeza de que
el verdadero tesoro
no es la obra creada
sino lo que supe de mí
mientras la amasaba.
Mis manos llenas de barro
acarician el rostro que veo en el espejo,
los dedos vuelan como mariposas
y dibujan la textura de las cicatrices
ocultas tras la sonrisa presente.
dilluns, 28 de gener del 2008
dimecres, 23 de gener del 2008
Increible
Increïble però cert va
ser trobar-te en el meu camí:
inventant estrelles
damunt l’herba,
observant matisos
respirant meravelles
Beure el teu amor
entre les llunes.
Riure i, de vegades, plorar.
O plorar de tant riure...
ser trobar-te en el meu camí:
inventant estrelles
damunt l’herba,
observant matisos
respirant meravelles
Beure el teu amor
entre les llunes.
Riure i, de vegades, plorar.
O plorar de tant riure...
dijous, 17 de gener del 2008
dilluns, 14 de gener del 2008
dijous, 10 de gener del 2008
Desig
La posta de sol s'inicia
i en el davallar del dia
la quietud dels núvols
es barreja amb els grocs
i els taronges.
Poc a poc s'enfosqueix
el meu horitzó
mentre tu arribes
al meu cor.
Mai més tornaré a estimar-te,
em dic.
Impossible oblidar
la teva pell tan suau,
els teus dits enjogassats
en la penombra d'una besada...
i en el davallar del dia
la quietud dels núvols
es barreja amb els grocs
i els taronges.
Poc a poc s'enfosqueix
el meu horitzó
mentre tu arribes
al meu cor.
Mai més tornaré a estimar-te,
em dic.
Impossible oblidar
la teva pell tan suau,
els teus dits enjogassats
en la penombra d'una besada...
dilluns, 7 de gener del 2008
divendres, 4 de gener del 2008
Tendresa
Moro
lenta però
deliciosament
amb cada abraçada,
cada carícia blava
de les teves mans.
Tendresa.
lenta però
deliciosament
amb cada abraçada,
cada carícia blava
de les teves mans.
Tendresa.
dijous, 3 de gener del 2008
dijous, 27 de desembre del 2007
El puente
Para cruzarlo o para no cruzarlo
Ahí está el puente.
Mario Benedetti
Bajó la marea y me encontró
desnuda y con ganas de llegar al otro lado.
El horizonte se desdibujaba
y en su lugar aparecía un puente nuevo.
Las raíces me retenían y mi corazón de árbol,
imperturbable, se resistía a caminar la magia del futuro.
Las dudas eran hojas secas que revoloteaban,
remolinos ruidosos, prisiones de deseos...
Y mi mirada viajaba más allá de los árboles
esperando la respuesta que nunca llega.
No me conformé con respirar la brisa marina.
No podía seguir siendo estatua.
Por: Maribel Guerrero,
Ahí está el puente.
Mario Benedetti
Bajó la marea y me encontró
desnuda y con ganas de llegar al otro lado.
El horizonte se desdibujaba
y en su lugar aparecía un puente nuevo.
Las raíces me retenían y mi corazón de árbol,
imperturbable, se resistía a caminar la magia del futuro.
Las dudas eran hojas secas que revoloteaban,
remolinos ruidosos, prisiones de deseos...
Y mi mirada viajaba más allá de los árboles
esperando la respuesta que nunca llega.
No me conformé con respirar la brisa marina.
No podía seguir siendo estatua.
Por: Maribel Guerrero,
dijous, 20 de desembre del 2007
Palabras
Amo jugar con las palabras,
buscar sus múltiples texturas:
desde la caricia aterciopelada
hasta la rugosidad áspera de lija.
Y, con ellas, con todas ellas,
inventar historias
que conmuevan.
Que hagan reír
o que hagan llorar.
Que entretengan.
Que adormezcan.
En una tarde fresca de otoño,
acompañados por la brisa de los árboles,
paladeamos el aroma de las palabras
y nuestra mirada se pierde en el horizonte,
mientras el cielo, rosa salmón, se oscurece.
buscar sus múltiples texturas:
desde la caricia aterciopelada
hasta la rugosidad áspera de lija.
Y, con ellas, con todas ellas,
inventar historias
que conmuevan.
Que hagan reír
o que hagan llorar.
Que entretengan.
Que adormezcan.
En una tarde fresca de otoño,
acompañados por la brisa de los árboles,
paladeamos el aroma de las palabras
y nuestra mirada se pierde en el horizonte,
mientras el cielo, rosa salmón, se oscurece.
dimecres, 19 de desembre del 2007
La mirada de Romero

De todos los animales que tuve de niña, sin duda mi favorito, era el caballo Romero. Tan grande y, a la vez, tan ligero. El abuelo me subía a sus lomos y juntos paseábamos por el monte en los eternos veranos de mi niñez. Recuerdo su mirada, intensa, marrón, tan antigua como el tronco de un viejo olivo. Sólo el abuelo tenía una mirada parecida, cuando con las últimas luces del día se quedaba ausente, pensando quizás en tiempos mejores.
Primero se fue el abuelo, una mañana fría de otoño. Yo estaba aún en la escuela primaria. Lo recuerdo como si fuese ayer. Teníamos examen de lengua cuando entró el director y susurró algo al oído de la maestra. A continuación, me comunicaron que recogiese mis cosas y saliese de la clase. También, recuerdo que protesté algo como que aún no había terminado el examen....
En la puerta de la escuela, estaba esperándome mi padre. Con la mirada algo más cansada de lo habitual. Silencioso. Cogidos de la mano, nos dirigimos a la vieja estación de tren. Yo no entendía nada, pero tampoco me atrevía a preguntar “¿por qué?” o “¿hacia dónde?”. Aunque no tardé mucho en darme cuenta que nos dirigíamos a casa del abuelo.
Al llegar anduve sola por el huerto. Los cerezos habían perdido todas las hojas y el emparrado estaba lleno de insectos y pájaros, que lidiaban por comerse las últimas uvas. Mi corto paseo acabó en el establo. Romero estaba solo. Encerrado. Sucio. Le llene el cubo de agua. Bebió vorazmente. Y lo saqué a pasear. Y de un tirón se soltó de la rienda y salió corriendo, saltando vallas hasta perderse en el horizonte mientras yo me quedaba inmóvil, sola, viendo como saltaba todos los obstáculos y llegaba libre al final del camino.
Empezaron a llegar familiares, aquellos que cuando anunciaban que nos venían a visitar en el verano, el abuelo decidía, que era un buen día para irnos de pesca, nosotros dos solos. Solos con Romero. Eran días fantásticos. Una vez incluso pescamos una enorme trucha que luego nos comimos para cenar. Salíamos de casa al amanecer. Con las cañas de pescar y bocadillos y algo de fruta. Después de casi dos horas de camino, llegábamos a la orilla del río. Primero plantábamos las cañas y luego, tranquilamente, desayunábamos. Romero pacía libre en un prado cercano, el mismo al que huyó aquella mañana gris de otoño, en que el abuelo murió, y donde lo hallamos papá y yo al día siguiente sin vida.
La semana pasada fui a pasar el día con mi hermana y mi sobrina, de quince meses de edad. Como vivimos en ciudades diferentes, apenas podemos vernos. La pequeña Sara, que según mi hermana cambia cada día, para mi, que hacía unos meses que no la veía, era una desconocida. Pero no lo era. En un rato que estuve jugando a solas con ella, se me acercó con su andar aún tambaleante y me ofreció una pelota y, cuando iba a cogerla, vi dentro de sus ojos pequeños aquella misma mirada, la mirada del abuelo, la mirada de Romero.
Por Maribel Guerrero
Oleo de Guerrero Román
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